domingo, 27 de septiembre de 2020

Lecturas recomendadas para el 1º trimestre

 Este es el listado de libros que os proponemos para el primer trimestre de LEOCYL, esperamos que disfruten de ellos


Educación infantil:

     


1º de Primaria:

   



 2º de Primaria:
        

3º de Primaria:

   


4º de Primaria:

        


5º de Primaria:

            


6º de Primaria:

        

jueves, 24 de septiembre de 2020

Actividades del mes de Octubre

 CELEBRAMOS EL CENTENARIO DE GIANNI RODARI

      

    Para celebrar el centenario de Rodari que se celebra el 23 de octubre de 2020 y como broche final a todo un curso en el que hemos conocido su obra y hemos tratado de trabajar con sus propuestas para crear nuestras propias historias fomentando la imaginación y la creatividad, os proponemos ver y leer alguno más de sus cuentos por teléfono como:  


       - EL EDIFICIO QUE HABÍA QUE ROMPER

      -  CONFUNDIENDO HISTORIAS

      -  A JUGAR CON EL BASTÓN

      -  ENSALADA DE CUENTOS


Comenzamos con:

 EL EDIFICIO QUE HABÍA QUE ROMPER.

¿Has sentido alguna vez ganas de hacer algo que no debes o que no te atreves?

Por supuesto me refiero a cosas que no puedan hacer daño a nadie, es decir hacer alguna tontería porque sí.

Yo por ejemplo siempre he tenido ganas de dar un pisotón a un tubo de pasta de dientes.

¿Cuál se te ocurre a ti? ¿nos lo cuentas? Haz un dibujo.




EL EDIFICIO QUE HABÍA QUE ROMPER 

Hace tiempo, la gente de Busto Arsizio estaba preocupada porque los niños lo rompían todo. No hablamos de las suelas de los zapatos, de los pantalones y de las carteras escolares, no: rompían los cristales jugando a pelota, rompían los platos en la mesa y los vasos en el bar, y si no rompían las paredes era únicamente porque no disponían de martillos. 

Los padres ya no sabían qué hacer ni qué decirles, y se dirigieron al alcalde.

—¿Les ponemos una multa? —propuso el alcalde. 

—Muchas gracias —exclamaron los padres—, pero así, los que tendríamos que pagar los platos rotos seríamos nosotros.

 Afortunadamente, por aquellas partes hay muchos peritos. De cada tres personas una es perito, y todos peritan muy bien. Pero el mejor de todos era el perito Cangrejón, un anciano que tenía muchos nietos y por lo tanto tenía una gran experiencia en estos asuntos. Tomo lápiz y papel e hizo el cálculo de los daños que los niños de Busto Arsizio habían causado rompiendo tantas y tan bonitas cosas. El resultado fue espantoso: milenta tamanta catorce y treinta y tres.

—Con la mitad de esta cantidad —demostró el perito Cangrejón— podemos construir un edificio y obligar a los niños a que lo hagan pedazos; si no se curan con este sistema, no se curarán nunca.

 La propuesta fue aceptada y el edificio fue construido en un cuatro y cuatro ocho y dos diez. Tenía siete pisos de altura y noventa y nueve habitaciones; cada habitación estaba llena de muebles y cada mueble atiborrado de objetos y adornos, eso sin contar los espejos y los grifos. El día de la inauguración se le entregó un martillo a cada niño y, a una señal del alcalde, fueron abiertas las puertas del edificio que había que romper.

Lástima que la televisión no llegara a tiempo para retransmitir el espectáculo. Los que lo vieron con sus ojos y lo oyeron con sus oídos aseguran que parecía —Dios nos libre— el inicio de la tercera guerra mundial. Los niños iban de habitación en habitación como el ejército de Atila y destrozaban a martillazos todo lo que encontraban a su paso. Los golpes se oían en toda Lombardía y en media Suiza. Niños tan altos como la cola de un gato se habían agarrado a armarios tan grandes como guardacostas y los demolieron escrupulosamente hasta que sólo quedó un montoncito de virutas. Los bebés de los parvularios, tan lindos y graciosos con sus delantalitos rosa y celeste, pisoteaban diligentemente los juegos de café reduciéndolos a un finísimo polvo, con el que se empolvaban la nariz. Al final del primer día no quedó ni un vaso entero. Al final del segundo día escaseaban las sillas. El tercer día los niños se dedicaron a las paredes, empezando por el último piso; pero cuando llegaron al cuarto, agotados y cubiertos de polvo como los soldados de Napoleón en el desierto, se fueron con la música a otra parte, regresando a casa tambaleantes, y se acostaron sin cenar.

Se habían ya desahogado por completo y no encontraban ya ningún placer en romper nada; de repente, se habían vuelto tan delicados y ligeros como las mariposas, y aunque hubiesen jugado al fútbol en un campo de vasos de cristal no hubiesen roto ni uno solo.

 El perito Cangrejón hizo más cálculos y demostró que la ciudad de Busto Arsizio se había ahorrado dos remillones y siete centímetros.

 El Ayuntamiento dejó libertad a sus ciudadanos para que hiciesen lo que quisieran con lo que todavía quedaba en pie del edificio. Y entonces pudo verse como ciertos señores con carteras de cuero y con gafas de lentes bifocales —magistrados, notarios, consejeros delegados— se armaban de un martillo y corrían a demoler una pared o una escalera, golpeando tan entusiasmados que a cada golpe se sentían rejuvenecer.

 —Esto es mejor que discutir con mi esposa —decían alegremente—, es mejor que romper los ceniceros o el mejor juego de vajilla, regalo de tía Mirina…

 Y venga martillazos. 

En señal de gratitud, la ciudad de Busto Arsizio le impuso una medalla con un agujero de plata al perito Cangrejón. 

¡FELICES LECTURAS Y BUENAS HISTORIAS!


lunes, 21 de septiembre de 2020

Confundiendo Historias de Gianni Rodari.

             CONFUNDIENDO HISTORIAS

Tras verlo y leerlo te invitamos a que juegues a confundir tu cuento favorito y lo escribas.

                           

 Confundiendo historias,
de Gianni Rodari.
Ilustrado por Alessandro Sanna.
Ed. Kalandra

—ÉRASE UNA VEZ UNA NIÑA QUE SE

LLAMABA CAPERUCITA AMARILLA.


—¡NO, ROJA!

—ESO, CAPERUCITA ROJA.


SU MADRE LA LLAMÓ Y LE DIJO:

“ESCUCHA CAPERUCITA VERDE...”

—¡QUE NO, ROJA!

—¡AH!, SÍ, ROJA.


“VE A CASA DE TÍA LOLA

Y LLÉVALE ESTA BOLSA DE PATATAS.”

—QUE NO:

"VE A CASA DE LA ABUELITA

Y LLÉVALE ESTA TORTA DE PAN."


—DE ACUERDO.

LA NIÑA SE FUE POR EL BOSQUE

Y SE ENCONTRÓ UNA JIRAFA.
—¡QUÉ TONTERÍA!

SE ENCONTRÓ UN LOBO,

NO UNA JIRAFA.


—Y EL LOBO LE PREGUNTÓ:

"¿CUÁNTAS SON SEIS POR OCHO?"


—NADA DE ESO. EL LOBO LE PREGUNTÓ:

"¿ADÓNDE VAS?"

—ESO ESTÁ MEJOR.


—Y CAPERUCITA NEGRA CONTESTÓ...
—¡ERA CAPERUCITA ROJA, ROJA, ROJA!


—SÍ, Y RESPONDIÓ: "VOY AL MERCADO

A COMPRAR SALSA DE TOMATE."


—NI POR CASUALIDAD:

"VOY A CASA DE LA ABUELITA,

QUE ESTÁ ENFERMA,

PERO NO ENCUENTRO EL CAMINO".


—EXACTO. Y EL CABALLO DIJO...

—¿QUÉ CABALLO? ERA UN LOBO.


—SEGURO. Y DIJO:

"SUBE AL TRANVÍA

NÚMERO SETENTA Y CINCO,

BAJA EN LA PLAZA MAYOR.


TUERCE A LA DERECHA,

ENCONTRARÁS TRES ESCALONES

Y UNA MONEDA EN EL SUELO.

OLVIDA LOS TRES ESCALONES,

TOMA LA MONEDA

Y CÓMPRATE GOLOSINAS."


—TÚ NO SABES CONTAR

CUENTOS, ABUELO.

¡LO CONFUNDES TODO!

PERO DA IGUAL,

CÓMPRAME LAS GOLOSINAS.

—ESTÁ BIEN, TOMA EL DINERO.


Y EL ABUELO CONTINUÓ

LEYENDO EL PERIÓDICO.


FIN

domingo, 20 de septiembre de 2020

A jugar con el bastón


A JUGAR CON EL BASTÓN

Después de ver y leer el cuento ¿en qué se te ocurre que podrías convertir el bastón? ¿te dibujas con ello?


A jugar con el bastón


Un día el pequeño Claudio jugaba en el zaguán, y por la calle pasó un hermoso anciano con lentes de oro, que caminaba encorvado, apoyándose en un bastón, y precisamente delante del portón se le cayó el bastón.

Claudio fue presuroso a recogérselo y se lo dio al viejo, que le sonrió y dijo:

-Gracias, pero no me sirve. Puedo caminar muy bien sin él. Si te gusta, tenlo -y sin esperar respuesta se alejó, y parecía menos encorvado que antes.

Claudio permaneció allí con el bastón entre las manos y no sabía qué hacer. Era un bastón común de madera, con el mango curvo y la punta de hierro, y no se notaba nada más especial. Claudio golpeó dos o tres veces la punta en el suelo, después, casi sin pensarlo, montó a horcajadas el bastón y he aquí que no era más un bastón, sino un caballo, un maravilloso potro negro con una estrella blanca en la frente, que se lanzó al galope alrededor del patio, relinchando y haciendo salir centellas de los guijarros.

Cuando Claudio, un poco maravillado y un poco asustado, logró poner el pie en el suelo, el bastón era nuevamente un bastón, y no tenía cascos sino una sencilla punta oxidada, ni crines de caballo, sino el mismo mango encorvado.

-Quiero probar de nuevo -dijo Claudio, cuando logró recobrar el aliento.

Montó de nuevo el bastón, y esta vez no fue un caballo, sino un solemne camello con dos jorobas, y el patio era un inmenso desierto para atravesar, pero Claudio no tenía miedo y observaba desde lejos, para ver aparecer el oasis.

“Ciertamente es un bastón encantado”, se dijo Claudio, montándolo por tercera vez. Ahora era un automóvil de carreras, todo rojo con el número escrito en blanco sobre el capó, y el patio una pista ruidosa, y Claudio llegaba siempre el primero a la meta. Después, el bastón fue una motonave y el patio un lago con aguas tranquilas y verdes, y después una nave espacial que surcaba los espacios, dejando tras de sí una estela de estrellas.

Cada vez que Claudio ponía el pie en tierra el bastón tomaba su aspecto pacífico. La tarde pasó rápida entre aquellos juegos. Hacia la noche Claudio se asomó a la carretera, y he aquí que ve al viejo con lentes de oro. Claudio lo observó con curiosidad, pero no pudo ver en él nada especial: era un viejo señor cualquiera, un poco cansado por el paseo.

-¿Te gusta el bastón? -preguntó sonriendo a Claudio.

Claudio creyó que se lo pedía, y se lo alargó, enrojecido. Pero el viejo hizo señal de que no.

-Tenlo, tenlo -dijo-. ¿Qué hago yo con un bastón? Tú puedes volar, yo solo podré apoyarme. Me apoyaré en el muro y será lo mismo.

Y se fue sonriendo, porque no hay persona más feliz que el viejo que puede regalar alguna cosa a un niño.

FIN

sábado, 19 de septiembre de 2020

Ensalada de cuentos

ENSALADA DE CUENTOS

Para finalizar, te proponemos que mezcles los títulos y escribas el cuento que te salga por ejemplo Cenicienta y el lobo, El gato de oro, Ricitos y los tres cerditos, Blancanieves con botas, Caperucita y los siete enanitos…

Cada clase podéis hacer vuestro libro de cuentos y si queréis enviárnoslo lo publicaremos en el blog de la biblioteca.

                       


                     

jueves, 3 de septiembre de 2020